sábado, 9 de julio de 2016

Artículo "La transición minimalista"

Josep M. Vert
corredor
8 de julio de 2016


La transición minimalista
Notas breves y cuestiones frecuentes

Toda verdad pasa por tres etapas:
primero la ridiculizan. Después, se enfrenta a una fuerte oposición.
Luego, la consideran como si hubiera sido siempre algo evidente.
Arthur Shopenhauer

        Quizá lo primero que llama la atención, viviendo en un mundo tan tecnificado, es precisamente la reducción, la simplicidad, como es en este caso el del llamado minimalismo o natural running o también barefoot o correr natural. La pregunta es evidente ¿por qué? o ¿qué aporta ésto? Pues bien, voy a tratar de sintetizar al máximo las respuestas a las cuestiones, dudas y puntos más determinantes para esclarecerlas y ofrecer una visión completa de esta filosofía y práctica del correr.

  1. Correr minimalista (o descalzo, correr natural, barefoot, natural running) es una forma de entender, vivir y practicar la carrera a pie de la manera más natural posible y con la mínima separación entre el pie y el suelo (10 mm máx.). Da por supuesto que la evolución del cuerpo humano ya ha dado pruebas suficientes de estar adaptado tanto para la bipedestación como para correr como especie hommo sapiens sapiens, que no necesita -en todo caso- más que de un calzado muy sencillo para ello.
  2. El fundamento del minimalismo también consiste en “sentir el suelo” que se pisa. Lo que no quiere decir necesariamente sufrir. El pie humano posee unas 7200 terminaciones nerviosas. Por lo que podemos deducir, estas conexiones neuronales tienen muchas funciones que cumplir; así que, con el calzado que más nos separe del suelo menos sensaciones le podemos ofrecer a nuestro Sistema Nervioso Central.
  3. Si lo que queremos es volver a sentir el suelo, correr de la manera que lo ha hecho la Humanidad entera durante muchos milenios sobre la Tierra, necesariamente y debido a nuestra cultura, hemos de hacer esta “involución”, esta vuelta a las sensaciones a través de nuestros pies. A esto mismo le llamamos “transición minimalista”: un período necesario de readaptación, reeducación, resensibilización de nuestros pies y biomecánica de la carrera. Por tanto, ¿es necesaria esta transición? Rotundamente sí.
  4. ¿Puede hacerla cualquiera? Prácticamente la puede hacer todo el mundo. Habrán las excepciones lógicas por impedimentos físicos, diabetes… y aquellos que determinen los especialistas y traumatólogos, en todo caso.
  5. ¿Qué condiciones hemos de reunir? Dependiendo si ya se tiene una forma física aceptable para el ejercicio o no, de nuestras lesiones… no habiendo impedimentos graves, un entrenamiento suave y constante de propiocepción, ejercicios de sensibilización, y equilibrio que pueden combinarse con los primeros pasos del descalcismo y/o minimalismo.
  6. ¿Con calzado especialmente minimalista o descalzo? Evidentemente, lo mejor es descalzo. Así, tenemos todas las sensaciones sin obstáculos de ninguna clase. No es imprescindible, pero sí recomendable. Por superficies duras, limpias y “amables”, en un entorno agradable para la vista y los sentidos. Mejor liso y duro al principio, para pasar a otras superficies (tierra, arena, asfalto, hierba) más adelante, cuando nos notemos fuertes para hacerlo. Si se hace con calzado, atendiendo que este nos transmita esas sensaciones del suelo, sin que llegue a molestarnos. Disponemos de una variedad: Five Fingers (5 dedos), sandalias tipo huaraches o zapatillas de muchas marcas con drop 0 y un máximo de grosor de suela de 10 mm. Elegiremos según el suelo en que vayamos a entrenar.
  7. ¿Cómo se empieza? Muy fácil y muy importante: disfrutando de hacerlo poco a poco. Los primeros días han de bastarnos 200 o 300 metros a lo sumo. Incrementando la distancia muy progresivamente, despacio, sin prisas, “tomando consciencia” del suelo y de lo que nos transmite, de nuestra postura y “anotando” todas nuestras sensaciones corporales. Solo hay una regla casi infalible para disfrutar de este tránsito: no ir demasiado deprisa ni correr demasiada distancia. Todo ha de ser progresivo: tanto la distancia como la velocidad. Es más, la velocidad “tarda en llegar”: hay que adaptar ya no músculos, sino tendones, ligamentos y también huesos a una biomecánica “nueva” y a un trabajo que, muy probablemente, no han hecho nunca o hace mucho tiempo.
  8. ¿Hay algún programa? ¿Dura mucho? ¿Es para todos igual? Podemos encontrar programas de iniciación en unos pocos libros, en algunas webs, Facebook… Pero, quizá el mejor programa es el que te pones tu si tienes paciencia y atiendes a estas máximas de no ir demasiado deprisa y no hacer más distancia de lo que tu cuerpo admite; si te das el tiempo suficiente para ir fortaleciendo todas aquellas partes “dormidas” de tu cuerpo, sin forzarte más allá del límite, sin dañarte. Has de disfrutar de este proceso. Es muy importante. Su duración depende de respetar y seguir estas reglas fundamentales. Cada persona, según su capacidad, constitución y circunstancias personales tendrá una transición diferente. No existe nada establecido, pero entre cuatro y seis meses suele darse una media de adaptación al minimalismo o correr natural.
  9. ¿Cómo sé cuándo ha terminado la transición? Probablemente nunca. No ha de asustarnos esta afirmación. Lo que sí vamos a percibir es el momento en que nos soltamos de tal manera que volvemos asentir que corremos igual o mejor que antes y, a partir de este momento cumbre, nos sentimos satisfechos de nuestro trabajo en este periodo de transición. A partir de aquí, vienen los retos personales. Pero, en todo momento, podemos seguir hasta donde nos lleve nuestra motivación.
  10. Asimilación, adaptación, transición… ¿Qué quieren decir? Asimilar significa que la carga de trabajo al correr es significativamente correcta y no produce lesión: músculos, tendones, ligamentos, articulaciones y huesos -en este orden- van asumiendo la carga de trabajo y fortaleciéndose. Adaptación significa que biomecánicamente hemos encontrado la forma de correr  más equilibrada y con mejor economía de carrera. Transición es el período de tiempo en que hemos realizado nuestra asimilación y adaptación minimalista.
  11. ¿Tiene algún peligro? ¿Me puedo lesionar? Estas cuestiones se responden por sí solas. Has de ser consciente de qué estás haciendo, cómo lo estás haciendo, dónde y de qué manera estás siendo consciente y a ti mismo. No te has de engañar. Ni dejarte llevar por la ansiedad de querer hacer más de lo que puedes en ningún sentido. Lo razonable y sensato es ir con cuidado y con sensibilidad. No existen más peligros que los que nos impongamos nosotros mismos por inconsciencia o desconocimiento. Por tanto, con esta importante actitud, es muy difícil que nos lesionemos. Nos volvemos muy sensibles a lo que nos transmiten nuestros pies y nuestro cuerpo. Y el cuerpo, de manera natural, involuntariamente, huye del daño siempre en una reacción instintiva. Esto nos devuelve la confianza en nuestra propia naturaleza humana.
  12. ¿Hay molestias? ¿Se puede correr con dolor? Lo que se produce en un período de adaptación son las lógicas “molestias de crecimiento”, la adaptación de los tendones y ligamentos de empeine, talón de Aquiles, sóleos… que nos indican hasta dónde podemos forzar y hasta dónde no y hemos de parar. Si persisten, son intensas o hay dolor en vez de molestia… lógicamente, hemos de parar y darnos el descanso, masajes y ejercicios de fortalecimiento hasta que nos volvamos a encontrar listos para entrenar de nuevo. El mayor error es anular o no atender a todas estas sensaciones, molestias o dolores que puedan aparecer, porque cuando los ignoramos estamos más cerca de lesionarnos inútilmente. Se debe disfrutar de todo el proceso de transición.
  13. ¿Es mejor hacer la transición solo o acompañado? Sinceramente, de las dos formas. Para ser mas consciente, mejor solo. Para aprender de los más veteranos y de otros compañeros y compañeras, para fortalecer y hacer ejercicios de propiocepción, mejor en grupo y así también aumentamos nuestra motivación, despejamos dudas y nos socializamos como corredores.
  14. ¿Es cierto que mejora la técnica de carrera? Lo que es ineludible es que, siendo más sensitivo y al utilizar nuestro cuerpo con su “amortiguación natural” re-aprendemos a corregir nuestra postura al correr de tal manera que lo hacemos sin dañarnos. Esto da como resultado inmediato una zancada más corta (con una cadencia de 180 pasos por minuto aprox.), el torso y la cabeza más rectos, los brazos más sueltos… No existe la sobrezancada, puesto que el pie cae bajo el centro de gravedad del torso, plano o de metatarso, siempre con el antepie y nunca con el talón. No es posible clavar el talón, porque evitamos naturalmente esta zancada dolorosa y poco eficiente, ya que frena el impulso. Todo esto hace que la técnica de carrera se mejore ostensiblemente y en poco tiempo, de manera espontánea, instintiva. El resultado más fascinante es la rápida recuperación post carrera. Sin percusión, sin talonamiento y con toda la eficiencia de una técnica y economía de carrera… el resultado es el mayor gozo de cualquier corredor minimalista: correr ligero, sin dolor ni sobrecargas y con rápida recuperación tras el esfuerzo.

      Espero haber servido de ayuda para despejar dudas, malentendidos y prejuicios sobre el minimalismo y el necesario período de transición al correr natural. Animo a todos y a todas a que fortalezcan sus pies y sus tendones, a que no se olviden de que el cuerpo humano ya está adaptado a la carrera y a que confien en su propia naturaleza, que es sabia y estimulante. Gracias a todos mis antecesores, compañeros y compañeras en la carrera.

miércoles, 8 de junio de 2016

"Correr como un humano", instrucciones previas.



INSTRUCCIONES PREVIAS DE USO

  1. PRIMERO QUE NADA: "Aprende a estar de pie". Sí. Suena raro ¿verdad? Pero, ¿eres consciente de tu postura corporal estando de pie? Empieza por descalzarte y sólo detente de pie: observa cómo es tu postura de pie, en general, cómo es tu porte. Sin moverte. Luego, haz un "escaneo" de pies a cabeza, sin prisa, tomando nota del apoyo de los pies, de la firmeza de las piernas y de los muslos, de la sujeción de tus caderas. Sigue observando tu abdomen, tu respiración. A continuación sigue con tu columna, anotando dónde vas encontrando tensiones y dónde no, para finalizar en tu cuello, cabeza, cráneo y cara. Acabas de tener el primer contacto general con tu sentido de propiocepción.
  2. EN SEGUNDO LUGAR: "Reaprende a andar". ¿Te parece una tontería? Pues hazlo en "cámara lenta"; lo más lentamente que puedas permitirte para guardar un equilibrio sin una tensión excesiva, sin miedo a caer (o sintiendo de dónde procede ese "miedo a caer"). Levanta un pie y da un paso del tamaño de tu pie, más o menos, percibiendo todo el movimiento completo del apoyo de ese pie cuando vuelve a tocar el suelo: desde el talón hasta el dedo gordo. Deténte un instante y dirige tu atención al otro pie que va a avanzar ahora. Cada paso, una respiración completa: inspiras, das un paso y espiras, te detienes un instante antes de la siguiente inspiración, vuelves a inspirar mientras das otro paso. Así, anda en línea recta unos 5 ó 10 metros. Toma nota de todo lo que vas sintiendo y percibiendo, sin juzgar (ni como bueno, ni como malo)todo lo que ocurre.

  3. EN TERCER LUGAR: "Trota fácil y cómodamente". Tal como hacemos cuando somos bebés, primero vamos tentando el equilibrio y formándonos mapas neurales que se convertirán después en automáticos, para poner atención en otros objetivos. Lo mismo que hacemos cuando aprendemos a ir en bicicleta o a conducir un coche. Todos esos tremendos esfuerzos primarios nos sirven para automatizarlos. Y volver a ir descalzos se puede volver a aprender, a "reaprender". Nuestra biología, neurología y biomecánica vienen "de serie" y se pueden "reprogramar". Esta es la buena noticia. así que, vamos a hacer un "reseteo" trotando conscientes, despacio, de manera relajada y placentera, sin dejar de tomar nota de las sensaciones, de nuestro equilibrio, de nuestra postura y, especialmente, de nuestra respiración.
  4. FINALMENTE: "Atiende a tu respiración" sin agobiarte, sin marcarte una pauta o ritmo, porque se establecerá naturalmente, poco a poco, sin esfuerzo. Sólo observa cómo respiras. Suelta los brazos con naturalidad, en ángulo recto y sin crispación en las manos -sin tensión pero sin laxitud-, como si sujetases algo delicado con tus dedos para no romperlo. Respira "con todo tu cuerpo" sin obstáculos de ningún tipo, siente que todo tu respiras mientras trotas tranquilo, firme, y SIENTE LA TIERRA BAJO TUS PIES A CADA PASO. Y el aire. Déjate llevar por todas las sensaciones que te vengan, pero sé consciente de ellas y tampoco las retengas. DISFRUTA DE TODO ELLO.
- Si quieres correr minimalista y/o descalzo, primero que nada tienes que plantearte VIVIR MINIMALISTA, VIVIR DESCALZO. Esto quiere decir vivir todo el día así: minimalista y/o descalzo. Te has de conceder un tiempo; has de tener paciencia; significa un cambio sustancial de mentalidad. Para activar tu cuerpo a través de tus pies, has de hacerlo progresivamente, contínuamente, sin interrupciones.

- Esta "reprogramación" o "reseteo" (en términos informáticos) significa un reaprendizaje de todo tipo: biomecánico, muscular, articular, ligamentoso y óseo que no se consigue de la noche a la mañana. A esto también le llamamos "adaptación", puesto que tratamos de que no hayan interferencias entre nuestros pies y el suelo que pisamos. Ningún tipo de calzado debe interferir ni limitar la funcionalidad de nuestros pies, perdida o atrofiada anteriormente.


¿CÓMO ES NUESTRO PIE HUMANO?

NUESTRO PIE ESTÁ COMPUESTO POR:
  • 26 huesos
  • 30 músculos
  • 33 articulaciones
  • 60 tendones
  • 107 ligamentos
¿No te parece que es una parte maravillosa y compleja de nuestro cuerpo que debemos cuidar, atender y disfrutar?



viernes, 20 de mayo de 2016

Cansancio y concentración


ENTRENAR (TAMBIÉN) LA MENTE

De las estrategias psicológicas al entrenamiento interno


   ALGO MÁS SOBRE EL CANSANCIO Y LA CONCENTRACIÓN

   Físicamente nos vamos a cansar, sí o sí; pero, también mentalmente. Sin embargo, esto último, puede evitarse en gran parte. ¿Cómo? Antes que nada, aprendiendo a mejorar nuestra concentración; cambiando nuestra actitud y lenguaje interno, tal como ya hemos visto anteriormente. estas técnicas nos ayudarán a mejorar nuestra forma de correr, nuestra técnica de carrera y velocidad, aumentando nuestra fortaleza y resistencia, aportándonos más seguridad y aplomo. Es importante porque van a elevar, con toda seguridad, nuestra autoestima.

   Aunque nos pueda parecer una simpleza, como punto de partida, para ejercitar la concentración podemos recurrir a juegos y entretenimientos sencillos: como los juegos de memoria infantiles, juegos de cartas, series de números, juegos como tachar letras en un periódico, hacer un escáner de nuestro cuerpo repasando, tensando y destensando músculos diferentes de uno en uno, etc. Esto, como digo, solo es un principio. Poco a poco, llegaremos mucho más lejos. Pero, hemos de ejercitarnos desde la base, para ir aprendiendo a utilizar lo mejor posible nuestro poder de concentración. Y esta concentración más fuerte es la que nos ayudará a superar el cansancio, a que no nos domine un estado de fatiga.

   De todos estos Mind Games (como la canción de John Lennon), la lección que hemos de sacar es que LOS ÚNICOS LÍMITES, SON LOS QUE NOS IMPONEMOS. No hay límites. Esto es algo que no se enseña. Se aprende por experiencia.



   

Estrategias para correr con la mente de la "atención plena" (8)


ENTRENAR (TAMBIÉN) LA MENTE

De las estrategias psicológicas al entrenamiento interno

6. EL LENGUAJE INTERNO

   Todo aquello que nos decimos a nosotros mismos, todo aquello que rumiamos en nuestro cerebro, en una conversación interna, muchas veces inconexa, todo aquello que no sabemos ni por qué nos viene a la cabeza... le podemos llamar nuestro"lenguaje interno". A veces, como una incesante cascada de pensamientos que nos invaden y no se detienen. Otras como un murmullo monotemático. Otras, preocupaciones que arrastramos desde nuestro trabajo, familia o relaciones con otras personas y situaciones. Un ruido de fondo que parece que no nos deja en paz. Pero, casi milagrosamente, sin saber muy bien cómo, a medida que nos centramos en nuestra carrera continua, se va calmando el torrente y quizá -con suerte- entramos en aguas mansas y hasta podemos pensar con más claridad si cabe.

   Posiblemente hemos experimentado esto algunas veces. La cuestión es ¿sabemos controlarlo? ¿o, más bien, nos controla esta corriente de murmullo interno? ¿Hay forma de ser dueños de nuestra mente?

   Lo primero que hemos de considerar es que no hemos de identificarnos con nuestros pensamientos, porque son un fenómeno natural de la mente, su movimiento. Pero nosotros NO SOMOS NUESTROS PENSAMIENTOS. Otra cosa es que, a fuerza de crear y recrear un tipo de pensamiento, nos convirtamos en ese pensamiento. Si se trata de pensamientos positivos, influirán en nuestro estado de ánimo lo mismo que si son negativos. Así es que debemos elegir. Podemos elegir. Esa es nuestra libertad, cuando los hacemos conscientes. Lo significativo del caso es que esa conversación interior que mantenemos se convierte en una percepción de nosotros mismos. "Somos lo que pensamos que somos". Convertimos este lenguaje interno en "nuestra propia realidad". Casi no nos hemos dado cuenta que somos "seres autoprogramables", que actuamos conforme el "software mental" que nos diseñamos, consciente o inconscientemente.

   La buena noticia es... que esta programación, esta técnica también o estrategia -como se quiera llamar-, es ilimitada. La buena noticia se resume en una frase motivadora que puede que hayamos oído o leído alguna vez: "No sabemos de lo que somos capaces hasta que lo intentamos".



   Un técnica fácil y práctica consiste en revertir o poner los antídotos a los pensamientos y sentimientos negativos con frases cortas y contundentes, plenas de significado y fuerza, como las siguientes:

   - SOY UN/A CORREDOR/A. SOY UN/A MARATONIANO/NA.
   - NO ME CANSO NUNCA
   - NO ABANDONO UNA CARRERA
   - ME ENCANTA CORRER. DISFRUTO CORRIENDO
   - NO ME SALTO UN ENTRENE
   - ME ENCANTA SUBIR CUESTAS
   - ME ACABO TODAS LAS SERIES
   - CORRO LO MISMO SI LLUEVE, HACE FRÍO, VIENTO O CALOR



   Todas las frases que se nos ocurran y nos sintamos bien con ellas porque nos aportan esa dosis de energía que necesitamos para combatir el desánimo, el cansancio, la desmotivación, las molestias o la falta de fuerzas. Nos las podemos repetir a diario, siempre que nos hagan falta.

   Al mismo tiempo, iremos desmontado y restando valor a todo lo que encontramos de negativo, borrando de nuestro vocabulario y lenguaje interno aquellas que minimizan nuestra motivación, las que infravaloran nuestra capacidad, como "no valgo para las series" o "los cambios de ritmo no son para mi", "no puedo hacerlo", "¡uf! con la mala suerte que tengo", "estoy ya mayor para ésto", "¿porqué me habré inscrito en esta carrera?", "odio hacer ésto", "¡otro madrugón!", "¿quién me mandaría a mí hacer ésto?" ... Siempre encontrando los antídotos positivos.

   En este diálogo o lenguaje interno, hemos de cambiar el TU por el YO. Como por ejemplo: "LO ESTOY LOGRANDO. LO ESTOY HACIENDO. POCO A POCO, LO ESTOY CONSIGUIENDO TODO. AHORA SÉ QUE PUEDO HACERLO Y LO HAGO. ME GUSTA HACER ÉSTO. DISFRUTO HACIENDO ÉSTO Y LO ESTOY CONSIGUIENDO ..."



   Esto es lo que significa tomar el control de nuestro lenguaje interno: ir sustituyéndolo por frases que no solo son antídotos, sino que funcionan como refuerzos motivacionales que nos impulsan a cambiar y mejorar. Lo que tiene como resultado que, finalmente, nos vamos convirtiendo en "nuestro mejor amigo", "nuestro mejor entrenador", "nuestro máximo aliado"... "ESTOY CADA VEZ MÁS FUERTE, FÍSICA Y MENTALMENTE. CADA DÍA MÁS. NO PARARÉ HASTA LOGRALO. SÉ QUE PUEDO HACERLO" ...
También podemos anotarnos estas frases en diferentes puntos de nuestra casa con notas adhesivas, en libros, diarios o agendas, dispositivos electrónicos ... y hacernos con más aún con las que encontremos en libros, webs, redes sociales, videos de Youtube, etc. Pero siempre haciéndolas nuestras, procurando que lleven nuestro sello personal. Lo mismo que reforzarlas con nuestros temas musicales preferidos. Todo ha de contribuir a construir un lenguaje positivo que nos motive y que nos lleve a la reafirmación, a la convicción también, de que tenemos la capacidad de alcanzar el éxito.


jueves, 19 de mayo de 2016

Un ejemplo de estrategia de visualización


ENTRENAR (TAMBIÉN) LA MENTE

Un ejemplo práctico contra el cansancio


   Cualquier corredor medio entrenado es capaz de reconocer ese momento en que aparece el cansancio, una sensación ineludible de fatiga con la maldita sensación de que quiera apoderarse de nuestro esfuerzo, poniéndole un final y con la exigencia de detener la carrera o el entrenamiento.

   Pues bien, llegado ese momento, lo que podemos hacer es echar mano de esta estrategia o técnica de visualización para intentar superar, razonablemente, este estado de cansancio. Para ello, visualizamos el cansancio como una capa de piel, como una membrana, que se nos hace pesada, que nos quita frescura y velocidad... En este momento, nos imaginamos con el poder de nuestra mente que nos vamos desprendiendo, arrancando, quitando de encima esa membrana, esa capa pesada, que la vamos disolviendo, dejando atrás, mientras corremos; y, así, nos vamos sintiendo otra vez más ligeros, renovados y frescos... 

CUANDO EL CUERPO SE CANSA, LA MENTE TAMBIÉN SE CANSA

pero, si tomamos el control y las riendas de la mente, cambiamos la tendencia del cuerpo.


Estrategias para correr con la mente de la "atención plena" (7)


ENTRENAR (TAMBIÉN) LA MENTE

De las estrategias psicológicas al entrenamiento interno

5. VISUALIZACIÓN

   La visualización puede convertirse en la técnica más poderosa para que aumentes tu resistencia mental.
Pero, ¿cómo se hace? ¿Cómo me entreno y en qué momentos me hará más falta o me será más útil? te preguntarás.

   Voy a dar una estrategia de visualización creativa fácil de entrenar, entretenida y personal para cada corredor o corredora. Básicamente consiste en crear 2 vídeos cortos en nuestra mente (de unos 90 segundos) lo más emotivos y realistas posibles con esta temática:

   1.- Nuestro mejor entrenamiento. El lugar del entrenamiento o el paisaje, en qué consistía -si eran series cortas o largas-, el equipo o indumentaria, las personas con quienes estábamos, el tiempo atmosférico, etc.).

   2.- Nuestro "momento cumbre". Todas las imágenes y sensaciones de una carrera de una carrera que acabamos con total éxito, también con todos los detalles de ropa, gente, lugares, tiempo...

   Hemos de recrear y aprendernos estos pequeños guiones de los dos videos, hasta conseguir reproducirlos mentalmente. Y, una vez tengamos la confianza de poderlo hacer, los utilizaremos siempre que aparezca la fatiga o el cansancio, cuando sintamos que vamos decayendo en el esfuerzo; siempre que hayan sensaciones o pensamientos negativos, activaremos en esos momentos el "play" del video que elijamos. Para habituarnos a hacerlo, lo practicaremos a menudo en nuestros diferentes entrenamientos, antes de una competición.

   No existe ningún truco en la visualización. No se trata de sugestionarnos, ni engañarnos. De ningún modo es esto. Lo que realmente ocurre es que en nuestro cerebro no existe una diferencia entre imaginar una carrera que corres bien y con éxito con correrla en realidad. Además, con la práctica de la visualización, le estamos enviando a nuestro cerebro toda clase de expectativas de éxito para nuestra carrera objetivo. Cada vez que proyectamos en nuestra mente, en este sentido, vamos reforzando toda una serie de condiciones para que se den en la realidad. Así es como también aumentamos nuestra motivación, lo mismo que la probabilidad de éxito para el día "D".

  


Grete Waitz, la noruega 9 veces campeona de la Maratón de Nueva York, fue una firme partidaria del entrenamiento mental en carreras de larga distancia con estrategias de visualización.


La pasión por lo que haces, te hará entender que los límites son los de tu mente.




miércoles, 18 de mayo de 2016

Estrategias para correr con la mente de la "atención plena" (6)


ENTRENAR (TAMBIÉN) LA MENTE

De las estrategias psicológicas al entrenamiento interno

3. ACTITUD Y CONDUCTA


   De una manera natural, mientras vamos creciendo como atletas mediante la disciplina y la constancia del entrenamiento, mientras nuestro esfuerzo va dando sus frutos -a su vez- también va creándose un estado interior de mayor confianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad. Siempre que no nos dejemos llevar por la ansiedad y el estrés, vamos acumulando esta confianza y va creciendo nuestra autoestima como corredores y corredoras. ¿Por qué? Porque quizá no nos hemos dado cuenta de que nuestra mente acompaña a este proceso y crece con nuestros músculos, ligamentos, tendones y huesos. Somos un complejo cuerpo-mente en movimiento.

   Si actuamos con autoconfianza y con optimismo, comenzaremos a sentirnos así. Creando este estado de fe en nosotros mismos, creamos también el resultado: el logro de un optimismo creciente, cada vez más arraigado, más fuerte. Iremos disolviendo las dudas a medida que vayamos sintiendo el progreso en la práctica. Así, reforzaremos nuestro entrenamiento físico con esta "actitud de crecimiento". Seremos entonces más conscientes de que son las actitudes las que justifican nuestra conducta.



4. ÉXITO Y MOTIVACIÓN


   En nuestro particular mundo del correr, nos parece que la motivación es siempre "lo que va primero", pero no es exactamente así. La motivación -que es también nuestra actitud hacia el correr-, es conseguir el éxito. Para la mayoría es conseguir el objetivo, alcanzar el logro. Por tanto, tener éxito en nuestro empeño es lo más motivador. Nos sienta tan bien conseguirlo que deseamos repetirlo una y otra vez, incesantemente, volviéndonos cada más ambiciosos.

   Es precisamente la acumulación de logros la que nos da esta sensación de éxito. Ya puede ser la prueba que sea: en la distancia que corremos, en nuestras Mejores Marcas Personales (MMP), en nuestros cronos de velocidad... El éxito de cada prueba, de cada carrera, de cada semana, mes o ciclo de entrenamiento es una motivación para la conducta siguiente. Todos esos logros son acumulativos y van generando motivaciones internas que se refuerzan constantemente. Hasta que llegue el momento del logro final y alcancemos el objetivo que nos habíamos propuesto.


Sin motivación, no hay esfuerzo.
Sin esfuerzo, no hay disciplina.
Sin disciplina, no hay éxito.