jueves, 15 de marzo de 2018

CORRE COMO UN GUERRERO. 2. El adiestramiento del león.


EL ADIESTRAMIENTO DEL LEÓN


1.  La dulzura de la virtud o la serena satisfación.
2. Conciencia panorámica.
3. Buena salud.
4. Cómo lidiar con el dolor.
5. Correr y meditar para renovarse.
6. Felicidad.
7. Orgullo.
8. Contemplación del león: la buena fortuna.


1. La dulzura de la virtud o la serena satisfacción

  •  Entramos ahora en la segunda fase del adiestramiento del guerrero de Shambhala, siguiendo las enseñanzas de Sakyong Mipham, la etapa del león, donde nos revelamos ya como corredores competentes y disfrutamos más de nuestra carrera. El esfuerzo que hemos hecho para llegar hasta aquí hace que nuestra mente se sienta vital y curiosa. Recorremos distancias ahora que antes nos parecían inalcanzables.
  • El símbolo de esta etapa es el león tibetano de las nieves: una criatura de pelaje blanco y melena turquesa que representa el deleite, la disciplina y el buen augurio que, tradicionalmente, aparece sosteniendo en sus garras pequeñas bolas cilíndricas que simbolizan la dicha y el poder de la mente, como la virtud que se adquiere con el esfuerzo.
  • En esta fase del león disfrutamos del resultado de nuestro esfuerzo anterior. Le sacamos partido a la dedicación previa de nuestro entrenamiento y nos reconocemos nuestro logro. Lo que antes nos requería mucho esfuerzo y concentración, ahora nos es más fácil, más fluido y natural. En la meditación sucede cuando deja de ser una práctica mecánica. Es el resultado de nuestra disciplina y, por ello, podemos mantener la atención en la respiración durante más tiempo, con menos distracciones. Esta es una etapa tan serena como dichosa, debido a la mayor estabilidad.
  • Estos logros nos llevan a incrementar la autoconfianza en nuestras inherentes buenas cualidades. Vamos a correr sin reloj, sin intentar calcular ritmos ni distancias, sin corregir constantemente la postura. Por el contrario, disfrutamos de la sensación de estar vivos, sanos, en buena forma y satisfechos del resultado de nuestra disciplina, una vez establecida nuestra base. Nuestro sistema cardiovascular, musculoesquelético y nuestra mente ya se han acostumbrado a correr. Ahora, la alegría, la satisfación de correr es mucho más constante también. No luchamos contra nosotros mismos, nos sentimos más contentos, en paz, felices. Esa es nuestra sensación general.
 
Ramón Sobrino (Cross Enguera, 1973).

2. Conciencia panorámica

  • Correr se convierte ahora en una celebración de la vida. Nos entrenamos en este momento para desarrollar un nivel de conciencia panorámica, ampliando nuestra perspectiva mental, para comprender más, para ver nuestra experiencia desde distintas perspectivas, siendo más flexibles. Podemos captar lo que otras personas piensan y sienten, porque somos más receptivos a los demás. Nos encontramos socialmente más abiertos, a la vez que más relajados. Llegamos a casa más contentos, después de correr.
  • En esta ampliación de perspectiva, nuestra atención incluye y conecta más con el entorno. Nos sentimos sanos tanto físicamente como mentalmente. No se trata de una experiencia espectacular, sino de algo muy natural: se trata de un sentimiento de integración con todo lo que nos rodea, con el paisaje, sea en la montaña, la playa, la ciudad, los jardines... tanto si hace calor, como si hace frío o llueve; con los sonidos, con los olores, con todo tipo de sensaciones. Todo sin apego, sencillamente abiertos a la experiencia conforme ocurre. Tal y como hacemos en la meditación de la respiración: sencillamente reconocemos y soltamos; nada más.
  • Con la misma conciencia panorámica, también sentimos de una manera integral y conjunta nuestro "entorno interno": nuestro ritmo, latidos, respiración, cadencia y pisada de nuestros pies... No luchamos por centrarnos en la forma en la que corremos, ni con nuestras emociones. Nos sentimos en armonía. "No somos corredores devorando kilómetros, sino criaturas vivas corriendo por la tierra." (Como nombro mi blog: esta es la experiencia de CORRER SINTIENDO LA TIERRA).
  • El león de las nieves, por tanto, simboliza nuestra conexión con el entorno. Por eso, nos sentimos vivos, respiramos en él, conectando con nuestro planeta, conectando con la Tierra. Lo que nos indica Sakyong Mipham es que "debemos prestar atención a esta conciencia y familiarizarnos con ella". Al igual que en la meditación. La palabra original sánscrita para "meditación" significa precisamente esto: familiarizarse, habituarse, acostumbrarse. En esta fase, familiarizarse con esta consciencia panorámica abierta al entorno externo y al interno, siendo más conscientes de todo.
  • "Así es como el león baila en las praderas alpinas, retozando entre picos y valles, con conciencia panorámica." 
 
3. Buena salud
  •  La lección del león de las nieves es el principio de la "salud fundamental" entendido como el estado natural primordial, siendo la enfermedad solo temporal, ocasional. Lo que vendría a ser un concepto asimilable a homeostasis: "conjunto de fenómenos de autorregulación que llevan al mantenimiento de la constancia en las propiedades y la composición del medio interno de un organismo". (Concepto elaborado por el fisiólogo estadounidense Walter Bradford Cannon, 1871–1945).
  • Un buen consejo en este aspecto es que consideremos ese estado básicamente sano, sobretodo cuando tenemos alguna tendencia a pensar que no estamos en forma, o que la hemos perdido en algún momento, o nos acuden a la cabeza pensamientos negativos que influyen en nuestro ánimo. Al contrario: hemos de considerar que nuestra buena salud es innata, reconocerlo.
  • "La manera en que te sientes depende por completo de los pensamientos que se generan en tu mente. Puedes percatarte del poder de los pensamientos, y en particular y más importante, observar el poder de la emergencia de ciertos pensamientos y de la ausencia de otros." (Sakyong Mipham)
  • "La mente puede formarse, entrenarse. Es posible trabajarla y desarrollarla. Los meditadores han descubierto que la mente incluso disfruta siendo desarrollada y entrenada, siempre que encuentre el tutor adecuado. Al igual que sucede con el cuerpo, los efectos de la manera en que se trata a la mente se sienten de inmediato." (S. M.)
  • "La tradición meditativa reconoce el hecho de quer la vida es impermanente, insegura e inestable. (...) Pero podemos echar mano de cierta salud y estabilidad internas al relacionarnos con nuestra mente. Resumiendo, es eso precisamente de lo que se trata en la meditación: crear un entorno personal e independiente en el que desarrollar salud y felicidad para la mente. Ahí es donde entra en escena la disciplina del león." (S. M.)
  • El punto principal aquí es que conservemos esa disciplina de recordar nuestra salud fundamental; que nos relajemos y que disfrutemos de cualquier actividad que emprendamos. Lo que no significa que no podamos mejorar y que nos olvidemos de ello. La sensación de estar sano y sentirnos fuertes también nos proporciona la capacidad de identificar cuáles son nuestras debilidades y trabajar en ellas. Lo que ocurre es que lo hacemos desde la posición de fortaleza del león.
 
 4. Cómo lidiar con el dolor
  •  Ocurre a menudo que cuando oimos a gente que habla de que no le gusta correr, en realidad, lo que nos quieren decir es que lo que no les gusta es el dolor. "Correr es un deporte que va siempre acompañado de dolor; por eso nos da carácter." (...) "La relación con el dolor nos hace más intrépidos y felices", pero "el león lidia con el dolor alegremente. Eso no significa suprimirlo: existe un equilibrio apropiado. Trabajaremos con ese equilibrio durante el resto de nuestras vidas. Si no dejamos de quejarnos acerca de cómo nos sentimos y qué tipo de dolor nos aqueja, la gente acabará evitándonos. Pero claro, si estamos enfermos, está bien hacérselo saber a los demás. De otro modo, es más conveniente guardarse el dolor para uno mismo." (S. M.)
  • Además, "ignorar el dolor requiere de un enorme esfuerzo mental. El primer paso es reconocer su existencia. El dolor es una cosa, y la reacción de la mente ante el mismo es otra, así que el segundo paso sería no exagerar. Asustarse a causa del dolor solo lo aumenta, como echar gasolina a una hoguera: nuestra reacción frente al dolor solo lo empeora. Así pues, reconocemos el dolor, pero evitamos dar una respuesta reactiva inmediata." (S. M.)
  • Por un lado, tengamos en cuenta que la consciencia es neutra y absorbe todo lo que experimenta: felicidad o infelicidad, salud o dolor. El bienestar de nuestra consciencia es también nuestra responsabilidad. Depende de a qué la acostumbremos. Y, por otro lado, tanto dolor como enfermedad son señales de realidad, claras de que algo se ha desequilibrado. Por tanto, aceptar la responsabilidad consiste en no echar la culpa al dolor o a otra cosa. Tampoco consiste en sentirnos culpables, ni en autoreprendernos. "La culpabilidad combinada con el dolor solo infecta el dolor con negatividad." (S. M.) "Si el dolor y la infelicidad nos agobian, solemos reaccionar de manera infantil: objetivamos el dolor. En cuanto empezamos a acusar al dolor, este se convierte en nuestro enemigo. Enfadarnos no nos ayuda a crecer a partir de la experiencia. En lugar de ello, podríamos reconocer nuestras acciones y rectificarlas. Eso nos permite utilizar el dolor para apoyar nuestro propio desarrollo e integridad. Reconocer que algo está fuera de lugar es señal de madurez. reconocer que el dolor es una oportunidad para crecer nos ofrece el poder de ver cómo corregir el desequilibrio y seguir adelante, aceptando el dolor como compañero de viaje. Entonces consideramos el dolor como una oportunidad." (S. M.)
  • "De igual manera, en la meditación experimentamos dolor físico, así como dolor procedente de pensamientos y emociones, pero no podemos permitir que ese sufrimiento acabe gobernando nuestra mente por completo. Si lo permitimos, el dolor saboteará cualquier beneficio que pudiéramos obtener de nuestra práctica, y toda la sesión se convertirá en una meditación sobre nuestro sufrimiento." (S. M.)
  • "Es muy útil considerar las experiencias de dolor como incentivo para relacionarnos con los demás. Todo el mundo sufre. Cuando nuestro propio dolor sirve como recordatorio de esta verdad, lo podemos utilizar como fuente de genuina compasión. El león sabe que bajo el dolor subyace una salud y una bondad fundamentales. Puedes fomentar esta actitud, incluso cuando duela, dirigiendo la mente hacia su luminosidad natural y generando compasión hacia los demás." (Sakyong Mipham).


5. Correr y meditar para renovarse
  •  Como movimiento biomecánico, correr es básicamente bastante sencillo. Meditar en la respiración también lo es. Ambas cosas nos acercan a estar presentes, momento a momento. Por ejemplo, meditar al final de un largo día nos puede llevar a un estado de ligereza, frescura, recuperación y alegría. Nos despeja la mente de fantasías y preocupaciones.
  • "La mente funciona de forma dualista. Se nos ocurre una imagen -un proyecto de trabajo o problemas de pareja- y respondemos a esa imagen. Tal vez nuestra respuesta sea sentirnos culpables. Si albergamos fantasías, pudiéramos sentir deseo. O quizá veamos una piedra y, confundiéndola con un perro, sintamos temor. La mente está constantemente reaccionando -y asociándose- a esos pensamientos e imágenes. Por eso nos sentimos cansados, extenuados o irritados. Prestando atención a la respiración y estando presentes, la mente tiene espacio para relajarse." (S. M.)
  • Primero necesitamos ir soltando las preocupaciones y los problemas más pesados, para ir aligerándonos y descargar, poco a poco, otros más ligeros. Pero, si lo que hacemos, tras correr y ducharnos, es llegar a casa y situarnos frente a la TV viendo noticias, tragedias y desastres de los que no tenemos ninguna capacidad de resolver, y los añadimos a los que aún no hemos "soltado"... sobrecargamos la mente de tal manera que no le damos ningún descanso, sino todo lo contrario. Es fácil ver cómo sobreviene el estrés. Como también es fácil comprender que, para algunas personas, esta actitud ante la TV, les sirve de distracción de sus propios problemas no resueltos. "Según la tradición meditativa, las imágenes visuales negativas que vemos y las emociones asociadas penetran profundamente en nuestra consciencia." (S. M.)
  • "En la tradición meditativa se dice que existen ocho niveles de consciencia. Los cinco primeros están asociados a los cinco sentidos. La sexta consciencia es la mental, la consciencia pensante, que alberga sueños y recuerdos. La séptima consciencia es la emocional. Luego está la octava consciencia, que es la consciencia de base que incluye a todas las demás. Se dice que la octava consciencia es donde se almacenan las imágenes y acciones. En Occidente se suele hacer referencia a esta consciencia como el subconsciente."
  • "Cuanto más vivimos, más imágenes recopilamos, tanto positivas como negativas. Esas imágenes no siempre ocupan el primer plano, sino que anidan en el transfondo de nuestra mente. Pero cuando acumulamos muchas imágenes, sobre todo negativas, aparecen en la mente como pensamientos fastidiosos, causando estragos en el sueño y en las relaciones. Como la mente es neutral y se adapta a su entorno, nos acostumbramos a esta experiencia, que es como acostumbrarse a la porquería y el desorden en una casa descuidada. La norma pasa a ser una sensación de agotamiento e irritación, y al cabo de un tiempo, nos es imposible imaginar poder sentirnos de manera distinta. Nos limitamos a asumir que nadie es feliz porque nosotros no lo somos."
  • "Utilizamos la meditación como un proceso de limpieza: el momento del día en que hacemos nuestra colada mental. Tras hacer la colada, nos sentimos frescos y animados. Por ello, tras una larga jornada, destina diez, veinte o treinta minutos a meditar. Al sentarte ahí, siguiendo la respiración con la mente en lugar de ocuparla con preocupaciones, estás desarrollando la capacidad de aliviar el estrés y fortalecer la mente. Luego intenta aplicar esa habilidad a correr, situando la mente en el entorno en lugar de tu proceso de pensamiento."
  • "Así es como se les proporciona a la mente y al cuerpo un paréntesis relajante y rejuvenecedor. Permíteles descubrir su inteligencia y bienestar innatos." Aún unos pocos minutos de paréntesis son un enorme alivio para la mente, una descarga saludable. Sakyong Mipham nos señala además que "al descansar en esa fortaleza, te estás volviendo más abierto y amable." Como también que "gracias a la disciplina de estar presente en tu carrera estás purificando la mente, permitiendo que brillen sus cualidades naturales." 
 
6. Felicidad

  • En esta fase del león, hay que familiarizarse y acostumbrarse a la felicidad, a la satisfacción. No hay que sentirse culpable por ello, por disfrutar. Tampoco temer que esta dicha vaya a desaparecer. Lo que debemos hacer es confiar en su naturalidad. "Con el deleite del león de las nieves, sentimos simplemente la salud natural de la mente. Nos daremos cuenta de cuándo nos estemos apegando demasiado a esta felicidad, porque se transformará en deseo y obsesión." Es algo de lo que nos damos perfecta cuenta siendo corredores más experimentados: de dónde está ese punto en que la satisfacción natural puede desvirtuarse en un impulso y deseo obsesivo sin fin.
  • "El secreto de una felicidad a largo plazo es dedicarse mental y físicamente a actividades saludables." La felicidad física procede de un buen movimiento, una buena postura, de beber y alimentarse sanamente. La infelicidad física viene del sedentarismo y la escasez de movimiento adecuado, malas posturas, mala alimentación, mala hidratación, mala oxigenación... La felicidad mental procede de involucrarse en actividades y emociones mentalmente saludables. La insatisfacción y la infelicidad mental proceden del egocentrismo, la ira, el orgullo, las emociones alteradas y extremas, excesivas, como también del pensamiento discursivo obsesivo.
  • En la fase del león, la felicidad que experimentamos no viene de la nada. Es el resultado de una disciplina tanto física como mental. Así que, podemos ir concluyendo que, la felicidad no es un objetivo, sino un resultado que procede de nuestras  actividades saludables, tanto físicas como mentales. Dice Sakyong Mipham: "he aprendido que la mejor manera de ser feliz no es convertir la felicidad en tu objetivo. Si anhelas la felicidad personal, esta se tornará más esquiva. De hecho, convertir la felicidad en tu objetivo personal es ir de cabeza hacia la infelicidad, porque te centras en el "mí". Uno de mis dichos favoritos es: "Si quieres ser desdichado, piensa en ti mismo. Si quieres ser feliz, piensa en los demás". Cuando una se obsesiona consigo mismo, lo que a "mí" me hace feliz, no dura mucho." Correr o meditar, aunque sean veinte o treinta minutos, produce felicidad y vitalidad. Cuanto más entendamos esto, más lo practicaremos. Descubriremos igualmente que esta disciplina nos es muy útil, porque, lejos de esclavizarnos, nos aporta alegría y vitalidad, ayudándonos a cultivar aquellas actividades que nos convienen y a descartar aquellas que no nos aportan nada positivo.
 
7. Orgullo

  • En esta fase meditativa del león de las nieves, sentimos una alegría que viene, en parte, de la ausencia de centrarnos en el ego. Puesto que, practicando atención plena (o mindfulness) y consciencia, hemos soltado parte de nuestro equipaje, hemos aligerado la carga de preocupaciones, temores, proyecciones y fantasías. Podemos pensar con mayor claridad, podemos correr más deprisa y más distancia.
  • Siendo mucho más ligeros, nos sentimos orgullosos de estar en buena forma y hasta nos podríamos manifestar arrogantes... "Esa es la posible caída en la etapa del león." (S. M.)
  • "La tradición budista identifica cinco tipos de orgullo. El primero, el de la posición social. El siguiente, de la riqueza. El tercero, el intelectual. El cuarto, de los triunfos, la juventud, la belleza. El quinto, el "orgullo que resulta de pensar que careces de orgullo".
  • "El orgullo es sentirse henchido a causa de una valoración inexacta de nosotros mismos: nos hemos sobrevalorado. (...) Se dice que con la adquisición de orgullo quedan anuladas el resto de las virtudes, como delicadeza y disciplina. Estar pagado de uno mismo no deja espacio para las buenas cualidades que tanto nos hemos esforzado en desarrollar. El orgullo resulta obviamente molesto para las personas que nos rodean porque nos ciegan respecto a sus virtudes. También puede resultar bastante peligroso para nosotros porque nos prepara para la ruina." (S. M.)
  • "El orgullo puede no manifestarse totalmente. Nos sentimos en buena forma, así que no necesitamos entrenar tanto. Consideramos que las carreras menos difíciles no están a nuestra altura. Nuestro orgullo nos engaña haciendo que demos por sentada nuestra buena forma. En cuanto esto sucede, el estar en forma deja de serlo. Así que el antídoto más obvio frente al orgullo es la humildad. El león utiliza humildad para mantener firmemente los pies en el suelo, teniendo menos posibilidades de tropezar o caer." (S. M.)
  • El humor es una buena manera de mantener el orgullo bajo control. El humor indica apertura, que tenemos una actitud flexible. Correr y meditar de manera regular nos conduce a un sano estado de apertura. Siempre que sintamos que nos estamos aferrando, que sentimos apego por nuestros logros... más nos vale que lo aderecemos con algo de humor. "Poder reírse -sobre todo de uno miso- es una herramienta de supervivencia en la vida."
  • "En tibetano, el orgullo es ngagyal, que puede traducirse como "soy genial". Es distinto de "me siento genial", que está más relacionado con la confianza. La confianza es una consecuencia de las cualidades positivas, mientras que el orgullo lo es de las negativas. POr eso, en la fase del león, es importante disfrutar de lo que hemos alcanzado, pero debemos dejar nuestros egos en la puerta." (Sakyong Mipham).
 
8. Contemplación del león: la buena fortuna

  • En esta fase del león, pase lo que pase, nos encontremos en una buena o mala época, reconocemos antes que nada todo lo provechoso que hemos conseguido, lo afortunados y agradecidos que nos sentimos por ello. "Apreciar lo que somos y lo que tenemos da energía a nuestra vitalidad, fortaleza y propósito. Pensar en lo que no tenemos nos conduce a la negatividad y a la desperación." Contemplar todo lo positivo de lo que disfrutamos.
  • Esta contemplación sobre nuestra buena fortuna, cómo nos sentimos de sanos íntegramente (cuerpo y mente), nos causa una dicha especial. Además, nos hace valorar el tiempo del que disponemos y queremos aprovecharlo de la mejor manera, tulizando nuestra vida más sabiamente. Y, sintiéndonos de esta manera, lo que deseamos es encaminar nuestras acciones positivamente, abandonando malos hábitos que nos enganchaban al sufrimiento inútil. No queremos malgastar energía. Tampoco nos compadecemos de los errores del pasado. En nuestro interior se desarrolla un profundo aprecio, con el que nos familiarizamos y que pasa a formar parte de nuestro carácter.
  • Nos sentimos muy afortunados por sentirnos vivos, sanos, fuertes, por poder correr, estar al aire libre, recorrer grandes distancias y desniveles, superar grandes obstáculos. Trasladamos todo este agradecimiento , este aprecio, a todos los entidos de nuestra vida.

martes, 13 de febrero de 2018

CORRE COMO UN GUERRERO. 1. El adiestramiento del tigre


EL ADIESTRAMIENTO DEL TIGRE




1. La atención plena (mindfulness).
2. Postura.
3. Sensaciones.
4. Entusiasmo.
5. Adaptación a las circunstancias.
6. Just do it... con delicadeza.
7. Aumentar el rendimiento sin preocupaciones.
8. Caminar y yoga.
9. Confianza.
10. Contemplación del tigre: motivación.




1. La atención plena (mindfulness)

  •  Siguiendo las enseñanzas del adiestramiento del guerrero de Shambhala, Sakyong Mipham nos señala que, en esta fase inicial del tigre, "uno de los elementos clave para correr con una mente meditativa es respetar la mente y el cuerpo." Prestamos especial atención y nos enfocamos en nuestra respiración,  postura, pensamientos, sensaciones y la actitud que tenemos mientras corremos.
  • Tanto al meditar como al correr, esta fase del tigre nos va a descubrir cosas sobre nosotros mismos en las que no habíamos reparado. Vamos a intimar con nuestras fortalezas y debilidades, afrontándolo todo con honradez y humildad.
  • La primera instrucción a la hora de meditar es seguir el curso de la respiración, observándola sin juzgar, sin controlar, sin hacer ninguna otra cosa que sólo observarla y no tratar de modificar nada. Aparecen entonces todo tipo de pensamientos y sensaciones... y, en cuanto la mente intenta seguirlos... aparece la ladrona de la atención plena: la distracción. Pero, únicamente se trata de ser conscientes de estos movimientos de la mente y de no seguirlos, de enfocarnos en el movimiento de la respiración. Estamos ejercitándonos en fortalecer el músculo de nuestra mente. Por tanto, hemos de empezar con poco, hemos de ir progresando suavemente, ejercitándonos a conciencia conforme nuestra capacidad. Ni más, ni menos.Y, lo mejor que podemos hacer con nosotros mismos es ser suaves, no castigarnos. Como dice Sakyong Mipham: "un lema de Shambhala asociado con el tigre es 'Sé amigo de ti mismo'". No te castigues inútilmente. Debes ser amable, pero firme cuando aparezca la distracción. Suavidad, delicadeza, es la clave.
  • Esa amabilidad para con uno mismo significa ser condescendiente, honrado y no perder el humor. Con esta flexibilidad, recordarnos que nos estamos fortaleciendo. Además, nuestra mente se hace fuerte muy poco a poco y por ello está más atenta. Esta atención plena nos ayuda en cualquier cosa que emprendamos, puesto que "nuestras percepciones sensoriales son más agudas, nuestra memoria y nuestra focalización más finas y somos capaces de estar más totalmente presentes para los demás."
  • Otro de los grandes beneficios que obtenemos es que una mayor estabilidad: nuestra mente es menos frenética, menos preocupada. Nos sentimos más felices y satisfechos. Esta atención plena (mindfulness) nos aporta esta estado de contentamiento y satisfacción. "No necesitamos más de lo que tenemos, como un tigre orgulloso de sí mismo.El tigre está muy presente. Cuando estamos muy presentes, proyectamos más salud y fuerza. Nos sentimos mentalmente cómodos."
  • "En esta fase del tigre, comenzamos a construir nuestro carácter como meditadores y como corredores." Esta observación sin prejuicios ni tensión, nos indica con claridad cómo y cuánto estamos enfocados o no. Y, "aunque podamos correr, nunca podremos alejarnos de nosotros mismos, porque habremos descubierto cómo nos sentimos al estar atentos. Comprender esto es esencial para tener éxito en el cojín y en la pista."

2. Postura

  • En esta fase del tigre, nos dedicamos también a atender y observar nuestra postura corporal al correr, la alineación de nuestra estructura oseoesquelética, como en la meditación sentada. Nuestro equilibrio y simetría. Liberamos tensiones innecesarias, recomponiendo, una y otra vez, este equilibrio estructural. Al igual que en la meditación, al correr centrados y relajados en nuestro equilibrio y simetría, va surgiendo espontáneamente un estado de dicha y frescura.
  • "Mientras corras y sientas la colocación de los pies en el suelo, presta atención a cómo dejas caer el pie en el suelo. ¿Te dejas caer sobre el talón, la zona central o la región tenar? Si lo haces en supinación o en pronación demasiado pronunciadas, utiliza la atención plena para empezar a contrarrestar esa tendencia." Sin obsesionarte por una forma de correr ideal, pones atención para corregir poco a poco esos pequeños defectos en tu equilibrio o simetría, en el apoyo de tus pies, siendo consciente de ello.
  • Es conveniente, antes de empezar a correr, determinar el destino, la distancia, y la cantidad de tiempo  que podríamos correr. "Hay que tratar de relajarse, soltando conscientemente cualquier otra actividad, plan o preocupaciones. Es una parte esencial disfrutar de la carrera y de sus beneficios.
  •  Una de las técnicas que puedes utilizar en esta fase del tigre, de creación de la base, es contar las respiraciones mientras corres. Cuentas los pasos que ocupan una inspiración y una espiración, una respiración completa, mientras mantienes un ritmo constante y placentero. Cuentas 10 completas y vuelves a uno. Así hasta cien, o lo que determines. Si te distraes, vuelves a observar tu postura, el apoyo de tus pies, sintiendo el suelo, mira la pista, el terreno, el paisaje. Vuelve a prestar a tención a tu respiración, vuelve a tu entrenamiento del tigre, con equilibrio, suavidad, sin excesiva intensidad. Ni demasiado tenso, ni demasiado flojo. Disfrutando de tu carrera en silencio.
  • "Si estás acostumbrado a correr con auriculares y empiezas a notar malestar en el cuerpo, esa pudiera ser una buena oportunidad para quitarte los auriculares y trabajar con la mente. Respira hondo en el dolor y relájate. Si necesitas estirarte, párate y realiza algunos estiramientos. Reduce el ritmo. En esas ocasiones ayuda recordar los beneficios de correr. Intenta inspirarte. Cuando entren en la mente pensamientos negativos, intenta sustituirlos por positivos."
3. Sensaciones
  • Incomodidades, molestias, pequeños dolores... superficiales, que llamamos a menudo "de crecimiento", puesto que son síntomas de que estamos creando esta base, tanto como meditadores como de corredores. Ahora lo que hacemos es sencillamente reconocerlos, tomamos nota de ellos, les prestamos atención, percibiendo cómo nos sentimos. Sin huir de ellos. Este es un importante paso para estar presente. Puede que nos hayamos sentido tensos durante el día y ahora, al correr, nos percatamos un poco más.
  • "Al prestar atención a cómo se sienten la mente y el cuerpo, estás potenciándote a ti mismo y a tu correr. Desarrollar este respeto por la mente y el cuerpo cambia la manera de correr, que pasa de simple ejercicio a un viaje de descubrimiento y de crecimiento. Respetar la manera en que te sientes mientras corres te permite apreciar quién eres en la vida que vives."
  • Evidentemente, esta atención tiene su repercusión física en el cuerpo, puesto que "la atención plena del cuerpo empieza a estimular el flujo de oxígeno, el sistema nervioso y los diversos canales [energéticos] que recorren el cuerpo. Por ello, este nivel de atención plena te proporciona de manera natural más energía, fuerza y vitalidad."
  • Puede que sintamos nuestro cuerpo al principio más bien tenso y pesado, pero más tarde, al correr, su vuelve fluido y fuerte. Después cansado. Pero, prestar atención a todas las sensaciones nos descubre a nosotros mismos y se convierte en una forma de desarrollarnos. La ciencia nos confirma que la consciencia no sólo está en el cerebro, sino que discurre por todo el cuerpo.
  • Así, en el caso de las "inoportunas" lesiones, reconociendo que nos hemos lastimado, esos primeros momentos de reconocimiento son muy importantes. Reconocerlo no es una derrota, sino todo lo contrario: una valentía, puesto que ignorar este instante con toda probabilidad nos llevará a una recuperación más larga. La paciencia será nuestra mejor aliada, buscando también alguna práctica alternativa (como la natación, por ejemplo), para mantener el cuerpo activo. Podemos hacer de nuestra rehabilitación una práctica en sí misma, aprovechando también para profundizar en nuestra meditación, entrenando nuestra mente con delicadeza y también firmeza.
  • "En la formación del tigre, los resultados proceden de ser cordiales con nosotros mismos y conscientes del cuerpo. Y, cuando el cuerpo adquiere más poder y plenitud, eso se manifiesta físicamente. Cuando corremos tenemos más carisma y dignidad. Los atletas que tienen una buena atención plena de su cuerpo destilan poder y fortaleza. Su elemento tigre se manifiesta. Ahí es cuando un atleta pudiera intimidar a otro a causa de su capacidad física. Las mentes de los atletas menos seguros están ocupadas con pensamientos que distraen, por ello hay menos energía en su encarnación física. La encarnación tiene lugar cuando la mente llena por completo el cuerpo y están sincronizados. Es la sensación de estar completo y vivo. Esta sensación es rica y potente. Cuando sucede nos damos cuenta. Y lo que es más importante: lo sentimos. (...) A nivel fisiológico, los músculos se siente plenos y estamos más presentes y somos más fuertes. Como un tigre en la flor de la vida, nos sentimos formidablemente."
  • "Por lo tanto, cuando la mente está encarnada en la actividad física, la atención plena es simplemente el resultado natural. Resulta fácil estar presente y no distraernos. La fase del tigre nos enseña el principio de la encarnación. En el Tíbet, denominamos lungta, o caballo del viento a esta encarnación. El caballo del viento es energía que deriva de la ausencia de ego."
4. Entusiasmo



  • Si es importante poner atención en nuestro adiestramiento inicial, no lo es menos nuestra actitud decidida y apreciar este esfuerzo, generando un compromiso entusiasta desde el principio. Esta actitud de compromiso nos ayudará a mantenernos a lo largo del tiempo. "Al nivel del tigre, la atención plena implica un compromiso total en nuestra carrera. Consideramos el acto de correr como una demostración de quiénes somos. Cuando más significativo consideremos aquello que hacemos, más significativo se torna. Tanto si la carrera es larga como corta, una actitud diligente aporta satisfacción, entusiasmo y vitalidad."
  • "Este principio del entusiasmo hace fracasar a muchos corredores y atletas en potencia. Como consideran que el cuerpo es secundario con respecto a la mente o contemplan su actividad física como un pasatiempo menor o una obligación, son poco entusiastas mentalmente. Cuando finalmente se ponen a correr, solo una cuarta parte de su mente está presente para dirigir el 100% de su cuerpo."
  • La correlación entre correr y meditar, nos la indica Sakyong Mipham de esta forma: "La meditación me ha demostrado además que una vez que empiezas a respetarte a ti mismo y lo que haces -no de manera egocéntrica, sino con aprecio y autoestima- entonces cualquier actividad se torna significativa. La vida ha de ser respetada, apreciada y vivida a tope, en lugar de castigarse o pasar apresuradamente por ella." Un importante consejo. Esto es lo que significa involucrarse en lo que se hace.
  • En una época como la nuestra, llena de distracciones de todo tipo, en la que resulta difícil involucrarse plenamente, por completo, en cualquier tarea diaria; lo hacemos todo con prisa, sin profundizar o sin llegar a completarlas. Como antídoto, disponemos de la meditación que, no sólo nos sirve para estabilizar la mente, sino también para descubrir de qué manera nos podemos involucrar completamente, tanto sentados como corriendo. Pero, para ello, necesitaremos del ingrediente fundamental: el entusiasmo, el valor que le demos, haciendo de nuestra carrera o meditación una tarea significativa. "Correr con entusiasmo convierte el periodo de ejercicio en algo saludable para el cuerpo y también para la mente. En este sentido, estar atento reporta vida."
5. Adaptarse a las circunstancias
  •  Habituarte, acostumbrarte y crear una serie de pequeñas rutinas diarias, hace que sea más fácil mantener tanto la meditación como el entrenamiento físico. Lo primero es considerar la importancia que tiene para nuestra vida y motivarnos cada día de modo distinto.
  • Lograremos nuestros objetivos más fácilmente con una actitud adecuada: equilibrando coherentemente nuestro esfuerzo, que será más consistente si no lo llevamos a los extremos con demasiada intensidad en un momento y ninguna en otro. Recuperar la forma cuando la hemos perdido, por cualquier motivo, puede resultar mucho más costoso o difícil que mantenerla. Hasta puede que nos parezca que es tarde para conseguirlo. Pero, lo cierto es que solo cambiando algunos parámetros de nuestro entrenamiento nos adaptamos otra vez, retomando nuestro programa habitual. Nuestro cuerpo está diseñado para estar sano, vital, para la supervivencia y el movimiento. Solo hemos de encontrar pequeñas motivaciones que nos lo recuerden, como tener cerca nuestro equipo, ropa, para correr, por ejemplo.
  • Otra estrategia que nos ayuda es dividir una tarea que nos puede resultar tediosa o pesada en partes más pequeñas. Como en una carrera de fondo, cuando la parcelamos en kilómetros, o en grupos de 5 km, de manera que no nos resulte opresivo el esfuerzo total.
  • También ayuda el tener una planificación adecuada a los objetivos marcados, siguiéndola pero también adaptándola constantemente a las circunstancias cambiantes de nuestra vida diaria.
  • La suma de pequeños logros dará un resultado final asequible. Esos pequeños logros refuerzan nuestra capacidad y nuestra voluntad. Afianzarán nuestra motivación y nos proporcionarán seguridad.
  • La mejor herramienta en favor de esta continuidad es equilibrar el esfuerzo con delicadeza. Castigarnos no nos ayuda. Hay que huir de los extremos: ni demasiado tenso, ni demasiado flojo. Y hemos de hacerlo sobre la marcha, a cada momento.
  • No tiene por qué ser un problema este ajuste constante en nuestras rutinas de entrenamiento. Al contrario, puede hacerlo más interesante y hacernos disfrutar aún más. "Los obstáculos no tienen por qué ser insuperables, puesto nuestro correr y carácter meditativo se forja a través de estos desafíos."

6. Just do it... pero con delicadeza

  • "Hazlo sin más" fue el eslogan de Nike más famoso durante décadas. Sin embargo, la cuestión importante es el cómo lo haces.
  • La palabra delicadeza no la deberíamos asociadar a laxitud, sino a una actitud sabia y decidida, no agresiva. Para "ser decidido, no es necesario ser agresivo. Los estados mentales agresivos son agotadores. Afectan a nuestro discernimiento. (..) y nos hacen "menos capaces de observar la realidad fielmente." Por regla general, entre atletas de alto rendimiento se observa un sentido del humor suave y relajado, que les permite ser conscientes y tener perspectiva. "Aplicar delicadeza nos reportará longevidad y éxito".
  • "La agresividad es una solución a corto plazo para un problema a largo plazo. La delicadeza es persistente." Es una señal de fortaleza; la agresividad, al contrario, lo es debilidad. El último recurso.
  • Aplicar esta delicadeza en el correr nos evita caer en los estados extremos, convertirnos en hipercríticos; nos ayuda a mantener la atención en nuestro objetivo sin obsesionarnos ni desesperarnos. Nos ofrece la sensación de poder correr indefinidamente. La agresividad nos genera ansiedad y angustia ante la posibilidad de fracaso. "Con delicadeza, dejamos de luchar contra nosotros mismos." Hacemos todo lo mejor que podemos. Con esta actitud, incluso podemos sorprendernos de nuestra propia capacidad, puesto que nuestro potencial no deja de inspirarnos.
  • Por el contrario, la agresividad puede venir de nuestro descontento personal, de nuestra insatisfacción con nosotros mismos. En este conflicto interno, fácilmente podemos dejar de ser cordiales con nosotros mismos y también con los demás. "Ser delicado es animarse uno mismo. Como la delicadeza tiene cierta inteligencia, podemos identificar con claridad nuestros malos hábitos." Este es un punto importante para poder discernir nuestros malos hábitos y cambiarlos por otros mejores y más positivos.
  • Podemos desarrollar esta actitud mediante estrategias como apreciar quiénes somos y hacer las paces con nosotros mismos. "Observa lo que puedes hacer y no dejes que lo que no puedes hacer se conveirta en un obstáculo. En lugar de ello, considéralo como una aventura futura", como un reto, un desafío. Además, la delicadeza te permite aceptar obstáculos imprevistos, mantiene tu confianza, tu entusiasmo.
  • "Ser delicado es comprender que la vida es un viaje que merece una consideración constante." (...) "La delicadeza es 'hacerlo sin más' de manera que podamos hacerlo una y otra vez."

7. Aumentar el rendimiento sin preocupaciones
  • "La gente tiene distintas maneras de lidiar con el estrés: comiendo, bebiendo, haciendo ejercicio y ahora la meditación. Claro, la meditación es uno de los principales paliativos del estrés, y se basa en el principio de saber lo que la mente puede gestionar y lo que no, para luego aumentar su capacidad de gestionar más."
  • Todo depende de la cantidad de actividades que cada persona es capaz de manejar en su actividad diaria y a lo largo de las etapas de vida. Como podemos observar en nuestros día a día, por ejemplo, nuestros avances tecnológicos han creado un aumento exponencial de velocidad y cantidad de información que no todo el mundo puede procesar de igual modo; esto nos lleva a un aumento de la preocupación, y más preocupación nos causa más estrés.
  • Acumulamos estrés física y mentalmente. En ello, como contrapartida, la meditación puede jugar un importante papel al fortalecer la mente, haciéndola más flexible para manejar más pero sin preocupación.
  • La meditación no sólo disuelve el estrés. Funciona como el ejercicio físico: fortaleciendo paso a paso. Una de las claves es "soltar" (los pensamientos, las sensaciones...) mientras nos focalizamos, por ejemplo, en el proceso de la respiración. Aprendemos a soltar meditando.
  • Cuando nuestra mente se habitúa y se acostumbra a la preocupación y a la tensión, toda esta negatividad afecta a nuestro sistema nervioso y, por tanto, a nuestros músculos y a nuestros órganos internos. "Encarnamos nuestras preocupaciones".
  • También, gracias al correr y al movimiento cardiorespiratorio y mayor oxigenación, desbloqueamos y limpiamos tensiones internas. Nos percatamos pronto de cómo nos libera, desbloquea y reduce nuestro estrés. Algo que aún incrementamos más cuando compartimos este estado de satisfacción con amigos y familiares.

8. Caminar y yoga
  • Aún con todas las diferencias que hay entre correr y caminar, muchos de los principios anteriormente mencionados son aplicables igualmente. Caminar, además, probablemente sea el mejor de todos los ejercicios, por su bajo impacto en articulaciones, fomento de la circulación, regulación de la presión sanguínea y su ayuda a despejar la mente.
  • También el caminar lento se utiliza como disciplina meditativa, entre periodos de meditación sentada, como un "yoga andando". "La técnica consiste en caminar lenta y delicadamente, dando pasos cortos y enfocándose en la colocación del pie (descalzo), desde el talón a los dedos, la traslación del peso y luego la colocación del otro pie." Este moviemiento lento, sobre un trazado corto (de unos 10 metros, p. e.), aporta atención plena al cuerpo, sensación de armonía y equilibrio. "Crea un puente excelente entre meditar y correr."
  • El yoga nos puede aportar un equilibrio entre la tensión de correr y el equilibrio de caminar. Corriendo creamos tensión en caderas y piernas. Con el yoga, liberamos y soltamos estas tensiones, ganando fluidez y flexibilidad. También nos ofrece una buena manera de hacer una transición entre la inactividad y el correr, como al aportarnos un nivel de conciencia más integrativo. Lo percibimos especialmente con la respiración y la focalización de nuestra mente en el cuerpo, incluso en sesiones muy cortas.
9. Confianza

  • Hemos de comprender aquí que la confianza se refiere a estar seguro de nuestras propias cualidades. Tanto en la meditación como en el correr, la confianza nos viene porque nos sentimos seguros. Creemos en el poder del cuerpo, como creemos también en el poder de la mente. "En tibetano, la confianza se denomina ziji (que también significa "luminosidad" o "resplandor"). Ziji expresa cómo se sienta y manifiesta la confianza: mentalmente resplandecemos y físicamente relucimos. Tanto correr como meditar sacan a relucir nuestra luminosidad."
  • "En la meditación, ziji procede de la certidumbre en nuestra capacidad de descubrir nuestro despertar innato. A un nivel fundamental, todo el mundo es compasivo y generoso. Por eso decimos que todo el mundo puede alcanzar la iluminación. Aunque las personas hagan cosas estúpidas que les perjudiquen a ellas y a otros, todo el mundo dispone de ese potencial. En la tradición del guerrero de Shambhala, ese potencial ilimitado se conoce como bondad fundamental. A través de la mente meditativa desarrollamos la conciencia de esa cualidad primordial. Cuando sentimos confianza en la calidez y amplitud de nuestro ser, los pensamientos discursivos y las emociones no son problemáticos, porque nuestra perspectiva se ha ampliado. Desde esa perspectiva de bondad fundamental y la confianza que surge de ella, todo lo que nos sale al paso parece manejable."
  • Sin confianza, no dejamos de ver todo tipo de obstáculos. Pero, con confianza cualquier actividad se convierte en camino de aprendizaje y conocimiento.
  • "La confianza surge en el cuerpo a través del movimiento físico, y en la mente a través de la obtención de conocimiento. Lo ideal es hacer ambas cosas."
  • En el caso de las lesiones, nuestra confianza puede resultar que dañe nuestra confianza mental, haciéndonos sentir físicamente deprimidos. Es entonces cuando podemos hacer uso de lo aprendido, de nuestro conocimiento, para no dejarnos abatir y recordarnos nuestro compromiso total.. Así, devolveremos a la unidad de cuerpo y mente la verdadera confianza.
  • Es muy difícil correr cuando se pierde la confianza mental. Hemos de devolver el equilibrio, reavivando nuestra confianza, mientras corremos. Renovar, reconsiderar nuestra motivación.
  • "Por el contrario, si tu confianza mental es fuerte y quieres ponerte en camino pero no has hecho ejercicio recientemente, podrías perder la confianza física, que es algo que empieza debilitando tu confianza mental. En ese caso, supera cualquier desánimo comprobando tu situación física. Recuérdate que tras esa temporada inactivo, los nervios del cuerpo están un poco torpes y que deben ser despertados. Podrías incluso estar incluso en mejor forma de lo que crees. Aprecia estar vivo y recuérdate que tienes la capacidad de volver a ejercitarte." Lo fundamental, en todos los casos, es mantener el contacto con la confianza, reconectando con tu sensación de seguridad en ti mismo.
  • "Deberíamos esgrimir esa confianza sabiamente, pues todas las situaciones son una oportunidad para hacer algo con confianza. Al mismo tiempo, no deberíamos mezclar la confianza con una sensación de bravuconería o agresividad. La confianza del tigre no intenta dominar a otros. Más bien conquista nuestra propia duda, alentando nuestro despertar y nuestras cualidades positivas."

10. Contemplación del tigre: motivación

  •  Contemplación se refiere a elegir un pensamiento y enfocar nuestra atención en él. Como en el caso de la respiración, el pensamiento que elegimos se convierte en el objeto de la contemplación. Este adistramiento en la contemplación nos ayudará a despejar dudas o a generar una actitud determinada. Incluso puede llevarnos a transformar nuestra perspectiva ampliándola.
  • Sakyong Mipham nos recomienda empezar la contemplación en el contexto de la meditación sentada, o meditación formal. primero calmando la mente con la atención a la respiración. Lo mismo que recomienda una contemplación específica para cada fase del correr (tigre, león, garuda, dragón). En esta fase del tigre, con las condiciones previas de postura, respiración, atención plena y conciencia en el presente, empezamos con la contemplación sobre nuestra motivación. (¿Cuál es mi motivación?).
  • Siendo principiante, lo más conveniente es que la motivación sea sencilla, como ponerte en forma, perder peso, correr media hora seguida... Como también puede ser algo menos concreto, como estar más sano y ser menos sedentario o sentirte más fuerte; lo que también podría incluir, por ejemplo, tener una mente más flexible, ser menos reactivo o nervioso... Lo fundamental es determinar cuál es tu motivación, mantenerla, para, más adelante, ir aumentándola. Cada vez que surjan dsitracciones, suavemente, volvemos a esa motivación elegida, pensando en las razones que nos han llevado a ella, por las que nos es útil y positiva. Esencialmente, como un proceso de autoconvencernos, convirtiendo la motivación en algo personal, no teórico.
  • Habituándote, familiarizándote, con este proceso de contemplación en la meditación formal (sentado), lo llevaremos después al correr, a la misma contemplación durante la carrera. Muy probablemente no será igual, pero podrás enfocarte en cierta medida. Al sacar la contemplación a correr, la regla número uno será mantenerte atento. Es decir, inciaremos la carrera prestando atención al terreno, a nuestras sensaciones. Luego inicaremos la contemplación, teniendo en cuenta que con sostenerla unos 5 o 10 minutos será suficiente en un entrenamiento de 45 o 50 minutos, aproximadamente. Cuando llegues a alguna conclusión o sensación durante la contemplación, procuramos mantenerla en nuestra mente.
  • A medida que vas progresando, puedes ir ampliando tu motivación a contextos más amplios, como decidir correr más kilómetros, una carrera de montaña, una maratón... o incluso profundizar aún más con propósitos más amplios, como conocerte mejor, por ejemplo.
  • Después de la contemplación, vuelves a la atención plena y la conciencia presente, enfocando tu consciencia en la forma en que corres, disfrutando de donde estés.


domingo, 4 de febrero de 2018

UNA ACTITUD: CORRER WABI - SABI

Correr Wabi-Sabi

 

 Un UNIVERSO WABI - SABI proporciona:

- Una aproximación integrada a la naturaleza esencial de la existencia (metafísica).
- Conocimiento sagrado (espiritualidad).
- Bienestar emocional (estado de ánimo).
- Comportamiento (moralidad).
- Visión de las cosas (materialidad).
 
1. UNA BASE METAFÍSICA: Todo evoluciona desde la vacuidad y vuelve a ella.

2. VALORES ESPIRITUALES: La verdad proviene de la observación de la naturaleza. La "grandeza" existe en detalles desconocidos y desapercibidos. Se encuentra belleza en la "fealdad".

3. ESTADO MENTAL: Aceptar lo inevitable. Percibir el orden cósmico.

4. PRECEPTOS MORALES: Desprenderse de lo innecesario. Centrarse en lo intrínseco; ignorar la jerarquia material.

5. CUALIDADES MATERIALES: Sugieren el proceso natural. Irregulares. Íntimas. Sin pretensiones. Toscas. Turbias. Simples.



Y todo ésto ¿Qué puñetas tiene que ver con correr?

1.  Apareció de la nada la idea de correr, de moverme rápìdo sobre el terreno, sobre diversos terrenos. Primero la idea. Luego el primer impulso al movimiento, hasta que llegó el último y volver al estado de quietud inicial, como la entropía de cualquier cosa.
2. Durante toda la carrera, solo existe el presente de cada paso. El movimiento natural de todas las especies animales me proporciona su adaptación particular, como el mío propio. Voy descubriendo, descubriéndome, a cada instante, a cada paso, percibiendo mi respiración, mis latidos, mis sensaciones musculares, mi posición en el espacio y mi equilibrio corporal. Percibo detalles desconocidos sobre mi. Ninguna carrera es buena ni mala. Cada una de ellas me "enseña" algo. Me muestra horizontes ignorados o desconocidos.
3. Mientras tanto, acepto lo inevitable: el cansancio, las dificultades y la particularidad del espacio que voy descubriendo a cada paso, solo puedo estar presente y atento a todo. Nada más ocupa mi mente. Me vacío de preocupaciones del futuro o remordimientos del pasado. Solo existe este instante continuo en el que corro. Todo sigue un orden y me encuentro dentro de este orden.
4. Me he deprendido de todo lo que me era innecesario. Corro con lo mínimo que necesito y me siento mucho más ligero. No me importa qué viene antes ni qué viene después. Me estoy adaptando contínuamente a correr y para ello necesito muy pocas cosas, muy poco equipaje. Quizá ahora vaya más deprisa que antes; quizá no, porque hay múltiples razones para que así sea, y voy más despacio. Pero, me despreocupo por la velocidad, por mi posición respecto al resto de gente que también corre.
5. Mi proceso en el correr es único, irrepetible, incomparable. Y cada carrera es una creación única, naturalmente vivida con humildad y con interna satisfacción, sin grandes alardes ni manifestaciones externas. Cada carrera es mi carrera. No hay pretensiones de mejor o peor. Cada carrera es sencillamente un paso tras otro. Así de sencillo.

Y ahora, 
¿no es ésta una actitud Wabi-Sabi en el correr? 

Barefoot Ken Bob